viernes, 22 de abril de 2011

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

domingo, 10 de abril de 2011

La huella de Carmela

Para entender el concepto de huella ecológica.


domingo, 3 de abril de 2011

El suertudo

Esta es la historia de tres carreras consecutivas (cuartos de final, semifinal y final) de un patinador horrible que siempre va el último y terminará ganando la competición. Yo de él compraría lotería inmediatamente.


miércoles, 30 de marzo de 2011

Dos películas pequeñas

No hay vida pequeña. Una gran película, bonita y pequeña...





Y también cine independiente del bueno...


lunes, 21 de marzo de 2011

Unicornio de porcelana

Uno de esos cortos hermosos como pocos, uno que en sólo 3 minutos nos habla de la clausura de una guerra de exterminio, de que tras el horror sigue habiendo esperanza de reconciliación.


viernes, 18 de marzo de 2011

Dime si es verdad

Dime si es verdad

Dime, padre, si es verdad
que en el lugar que habitas
el tiempo existe también
y la melancolía
del otoño es la misma
que me dejó tu ausencia.

Dime, padre, si es verdad
que no todo termina
en soledad y muerte
que algo nuestro pervive
para siempre en lo eterno
más allá del olvido.

Javier Quiñones Pozuelo

jueves, 17 de marzo de 2011

Héroes de Fukushima

Es cierto que hemos llegado a un punto de difícil marcha atrás y que es una cuestión de compensaciones. Posiblemente si preguntáramos individuo por individuo de los que disfrutamos del estado del bienestar saldría la preferencia de seguir viviendo en este confort a costa de lo que sea, como que si lo hiciéramos a los habitantes del planeta que no lo disfrutan y encima lo pueden sufrir, saldría que no, pues está claro que no les compensa en absoluto. Pero vale, como tenemos la sartén por el mango vivamos en esa incertidumbre acomodaticia; lo que no entiendo es que todavía haya quien no quiera ver la tozuda realidad de que estamos poniendo en serio peligro nuestra supervivencia: terremotos y tsunamis seguirán repitiéndose sin posibilidad de predicción por desconocimiento de la magnitud de las fuerzas que incurren en la deriva continental que las centrales nucleares no son capaces de resistir.

Lo que no se puede consentir es el cinismo con el que nos engañan y que una vez pasada la crisis nos vuelvan a asegurar llenos de razón que las centrales son absolutamente seguras.

La alternativa? Que se investiguen otras energías que ya existen para que resulten mas baratas, cosa que no se hace precisamente por falta de concienciación del peligro real que significan las nucleares, que supongo habrá variado en parte por el grave incidente . Somos una especie egoísta interesada en los efectos inmediatos despreciando las consecuencias a largo plazo; un funcionamiento lógico como individuos y absurdo como humanidad.

Sólo añadir que como pasó en Chernobil , es de destacar el heroico gesto de los voluntarios que sacrifican sus propias vidas intentando solucionar lo que otros- llevados por la arrogancia de pensar que somos capaces de controlar el mundo con nuestra tecnología- no tenían previsto. Y todavía hay quien ahora mismo no quiere enfrentarse a la tozuda realidad de los hechos.

Frente a los “héroes de salón” de que aquí no ha pasado nada, vaya mi admiración por ese grupo de hombres en los que empieza a hacer estragos su exposición a la radiación entre los cuales hay ya cinco trabajadores muertos y 22 desaparecidos.