sábado, 7 de marzo de 2020

KANAGAWA

“La gran ola de Kanagawa”, también conocida como La ola o La gran ola, es una famosa obra del pintor japonés Katsushika Hokusai, datada entre 1830 y 1833, durante el período Edo de la historia de Japón.



En tatuajes... Kanagawa


En maquillaje... Kanagawa

 
 
En edificios... Kanagawa
 
 
 
En la moda... Kanagawa
 
 

martes, 3 de marzo de 2020

La historia de los mapas

Pues se ha quedado la tarde buena para contarles una historia.
Una historia que trata de poder. De espionaje. De muerte. De una carrera para hacerse con el control del mundo.
Todo ello alrededor de un mapa.
Hablemos del planisferio de Cantino. ¿Me acompañas?
Pongámonos en situación.
Lisboa, 1501. Hacía dos años del regreso de Vasco Da Gama de la India, demostrando que se podía llegar a Oriente por mar, bordeando el Cabo de Buena Esperanza y abriendo una nueva ruta.
Con ello, Portugal podía convertirse en el centro del mundo.
A principios del s. XVI, Lisboa era una ciudad en plena ebullición.
Las noticias sobre nuevas tierras situadas más allá del océano inundaban las calles, y el puerto de la ciudad se llenaba de historias fascinantes.
Parecía que todo era nuevo, que todo estaba por descubrir.
El viaje de Vasco Da Gama abría una perspectiva radicalmente nueva: poder llegar a Oriente por mar significaba ahorrarse la necesidad de atravesar Europa y parte de Asia: era un viaje caro, largo y peligroso, sobre todo después de la toma de Constantinopla en 1453.
A finales de la Edad Media, los más acaudalados paladares de Europa buscaban nuevos sabores que provenían de Oriente: la pimienta, la nuez moscada, la canela, el jengibre, el clavo... Eran productos muy solicitados, utilizados tanto en cocina como en medicina y cosmética.
Las especias llegaban a tener precios astronómicos. Eran un indicativo de poder económico, de refinamiento, de estatus.
Quien tuviera el control de ese comercio tendría el poder.
¿Y quién tenía ese poder en el siglo XV? Venecia.
Los venecianos tenían el monopolio del comercio europeo de especias, tras comprarlas a comerciantes árabes en El Cairo y Alejandría, que a su vez se las habían comprado a los indios, que a su vez las adquirían en el Sudeste Asiático.
Un negocio redondo. Y tremendamente lucrativo.
Por ello, la noticia de que un portugués había logrado una ruta alternativa que podía controlar Portugal, y que podría traer especias a Europa de forma mucho más rápida, barata y segura era una pesadilla para los venecianos.
Simplemente, lo consideraban su ruina.
Bien. Volvamos a la bulliciosa Lisboa.
1501. La ciudad estaba repleta de comerciantes y delegados de diferentes cortes y casas ducales europeas.
Estaban donde estaba el negocio, y vaya si ahí había negocio.
Uno de esos delegados era un tal Alberto Cantino, que trabajaba para Ercole d'Este, duque de Ferrara (en la foto retratado por Dosso Dossi).
Oficialmente, Cantino era su representante comercial y político.
Pero, extraoficialmente, era un espía al servicio de la casa d'Este.
Supuestamente, Ercole había enviado a Cantino a Lisboa con fines comerciales; una simple visita oficial.
Pero nada más lejos de la realidad. En diciembre de 1501, Cantino pagó 12 ducados de oro a un cartógrafo por un mapa que mostrara los últimos descubrimientos geográficos.
Tengamos en cuenta que, a principios del siglo XVI, 12 ducados de oro venecianos eran una suma que poca gente veía en su vida. Un desembolso más que considerable.
No conocemos el nombre del cartógrafo que hizo el trabajo, pero sí conocemos el trabajo.
Cantino se estaba jugando la vida.
Pero merecía la pena.
Abandonó Lisboa, en secreto. Y el mapa fue con él. De forma clandestina, escondidos, el mapa y él dejaron Portugal y llegaron a Génova, donde se lo entregó a Francesco Catanio, embajador genovés en Aragón y Francia.
Cantino siguió el viaje y llegó a Roma. En Génova, el planisferio fue copiado por Nicolo de Caverio, el principal cartógrafo de la república.
El original siguió su viaje, y llegó a Ferrara, a las manos Ercole d'Este. El peligroso (y valiosísimo) mapa se quedó ahí hasta 1592.
El conocimiento es poder. Y, teniendo en sus manos una información que nadie tenía más allá de Portugal, Ercole era tremendamente poderoso. Y eso era lo que quería hacer ver.
Pero, ¿por qué este planisferio es tan importante para la Historia de la Cartografía?
Veámoslo.
El planisferio de Cantino, como decíamos, es un reflejo vivo, actual, de los últimos descubrimientos geográficos realizados a principios del XVI.
Era el mapa con la información más actualizada de los que podía haber.
Muestra zonas que habían sido conocidas por los europeos poco antes. Menos de dos años antes, Pedro Alvares Cabral había llegado a Brasil, que se representa en la parte izquierda del mapa.
Pero el planisferio también es una obra de arte maravillosa. Policromada a mano con los mejores materiales, y con detalles técnicos realmente preciosos.
El planisferio de Cantino es una de las obras más alucinantes del s. XVI. No solo es un mapa; también es un arma. Un arma de poder, de conocimiento, de información.
Y una obra de arte alucinante.
Antes decíamos que se depositó en la biblioteca de Ercole d'Este hasta 1592. Pero, ¿qué ocurrió entonces?
Pues que llegó el Papa Clemente VIII e incorporó Ferrara a los Estados Pontificios.
Y la biblioteca de la Casa d'Este, incluido el mapa, fue a parar a Módena.
Y ahí es donde está hoy. En la Biblioteca Estense Universitaria de Módena. Viendo pasar el tiempo sin que el tiempo pase por él.
Porque esa es la magia de los mapas: están ahí, silenciosos, mostrándonos que no son simples representaciones gráficas. Son mucho, mucho más que eso.




martes, 18 de febrero de 2020

Carl Sagan

El 14 de Febrero de 1990, una simple y banal idea de Carl Sagan derivaba en un hito de la historia de la astronomía, ese día se tomaba la fotografía mas lejana de la tierra, sembrando la semilla de uno de los libros mas importantes de la historia de la exploración espacial "Un punto azul pálido". A finales de 1989 el científico Carl Sagan, consejero de la NASA le sugiere a los operadores de la sonda "Voyager I" que giraran la lente de su cámara hacia la posición de la tierra, los ingenieros le dicen que por estar a 6 mil millones de kilómetros lo mas probable es que no se viera nada. Otro argumento para negarse era la cantidad de energía que se requeriría para el procedimiento de giro y calibración del Zoom, y que de producirse un fallo ya no se podría reorientarla hacia el frente, sin embargo Carl Sagan insistió. Finalmente la cámara estuvo en posición el 14 de Febrero de 1990, la foto transmitida se transformaría en un hito de la ciencia espacial, la imagen mostraba un diminuto puñado de pixeles descoloridos que Carl Sagan describió poéticamente como "Un punto azul pálido". Sagan se vio tan impactado por esa imagen que abandonó toda actividad científica y se volcó de lleno a escribir "Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio" finalmente publicado en 1994. Uno de los pasajes mas famosos del libro se ha transformado en una guía para pacifistas y naturalistas de todo el mundo por ello nos honra compartirlo.
"Un punto azul pálido"
Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante, pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto, eso es aquí, eso es nuestra casa, eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí, Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.


"La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión".

Fiódor Dostoyevski. (El Príncipe Idiota)


domingo, 16 de febrero de 2020

Gabriela Mistral

Hay besos que pronuncian por sí solos...
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


Gabriela Mistral

 

Pendulette

Esta pieza de arte se llama Pendulette de table avec Planetarium y fue hecha en 1770 en París. La tierra gira alrededor del sol en tiempo real perfecto. Los otros planetas giran también, arriba, abajo, alrededor, en relación con las constelaciones grabadas de estrellas precisas en el globo de cristal, que si eres inteligente revelará qué estación es.

Se encuentra en el Museo del Tiempo Beyer, en Suiza.


17000 años...

Hace unos 17000 años, en la cueva Tuc d’Audoubert (Francia), un artista genial y desconocido modeló en arcilla estos dos maravillosos bisontes, que parecen hechos ayer!

Arte sin tiempo...