miércoles, 30 de marzo de 2011

Dos películas pequeñas

No hay vida pequeña. Una gran película, bonita y pequeña...





Y también cine independiente del bueno...


lunes, 21 de marzo de 2011

Unicornio de porcelana

Uno de esos cortos hermosos como pocos, uno que en sólo 3 minutos nos habla de la clausura de una guerra de exterminio, de que tras el horror sigue habiendo esperanza de reconciliación.


viernes, 18 de marzo de 2011

Dime si es verdad

Dime si es verdad

Dime, padre, si es verdad
que en el lugar que habitas
el tiempo existe también
y la melancolía
del otoño es la misma
que me dejó tu ausencia.

Dime, padre, si es verdad
que no todo termina
en soledad y muerte
que algo nuestro pervive
para siempre en lo eterno
más allá del olvido.

Javier Quiñones Pozuelo

jueves, 17 de marzo de 2011

Héroes de Fukushima

Es cierto que hemos llegado a un punto de difícil marcha atrás y que es una cuestión de compensaciones. Posiblemente si preguntáramos individuo por individuo de los que disfrutamos del estado del bienestar saldría la preferencia de seguir viviendo en este confort a costa de lo que sea, como que si lo hiciéramos a los habitantes del planeta que no lo disfrutan y encima lo pueden sufrir, saldría que no, pues está claro que no les compensa en absoluto. Pero vale, como tenemos la sartén por el mango vivamos en esa incertidumbre acomodaticia; lo que no entiendo es que todavía haya quien no quiera ver la tozuda realidad de que estamos poniendo en serio peligro nuestra supervivencia: terremotos y tsunamis seguirán repitiéndose sin posibilidad de predicción por desconocimiento de la magnitud de las fuerzas que incurren en la deriva continental que las centrales nucleares no son capaces de resistir.

Lo que no se puede consentir es el cinismo con el que nos engañan y que una vez pasada la crisis nos vuelvan a asegurar llenos de razón que las centrales son absolutamente seguras.

La alternativa? Que se investiguen otras energías que ya existen para que resulten mas baratas, cosa que no se hace precisamente por falta de concienciación del peligro real que significan las nucleares, que supongo habrá variado en parte por el grave incidente . Somos una especie egoísta interesada en los efectos inmediatos despreciando las consecuencias a largo plazo; un funcionamiento lógico como individuos y absurdo como humanidad.

Sólo añadir que como pasó en Chernobil , es de destacar el heroico gesto de los voluntarios que sacrifican sus propias vidas intentando solucionar lo que otros- llevados por la arrogancia de pensar que somos capaces de controlar el mundo con nuestra tecnología- no tenían previsto. Y todavía hay quien ahora mismo no quiere enfrentarse a la tozuda realidad de los hechos.

Frente a los “héroes de salón” de que aquí no ha pasado nada, vaya mi admiración por ese grupo de hombres en los que empieza a hacer estragos su exposición a la radiación entre los cuales hay ya cinco trabajadores muertos y 22 desaparecidos.


Tokyo

Está canción se escribió hace 30 años...

Tokyo 1981, Tino Casal

Hay un pasado que ocultar
destrucción, miedo y radioactividad

Me lo contaron en Tokio,
es la leyenda de Tokio.

Hoy ya no temen al dragón,
se ahogó en un mar de polución.

Me lo contaron en Tokio,
es la leyenda de Tokio.

Son Kamikazes en acción
Sanyo, Sony y plástico
crisis de energía y mil tecnologías
bajo el sol de Tokio.

Hay un futuro nuclear
bycicle entre máscaras de gas,
todos son monkeys transistorizados
serán los hijos de Tokio
serán los monkeys de Tokio
es la leyenda de Tokio.

domingo, 13 de marzo de 2011

Fornarina, aires de París

La sensación del cuplé en 1910, ese aire de París que a los caballeros encantaba con sus aires pícaros, su voz bien modulada, su fino erotismo y su belleza pronto truncada. Falleció con 31 años, enferma en sus últimos tiempos, en pleno éxito y fama. Con la última de las canciones que aquí pongo (Clavelitos) triunfó en París antes de arrasar en las tablas madrileñas

viernes, 11 de marzo de 2011

In Memoriam

HOY EL DOLOR SABE A ANDÉN

Hoy el dolor sabe a andén,
a vía muerta, a tren sin carril,
a corazón hueco de asesino
y bomba desahuciada.

Hoy la vida huele a nudos,
a nudos de sangre coagulada
y mar batido de angustia,
a estampida de miedo.

La muerte camina en espiral,
es soledad espesa atrapada
en un lento amasijo de hierros,
es una pócima fatal, un largo otoño
que revienta el aire
y gira en remolinos ciegos.

¿En qué estación
se bajó la conciencia?
¿De qué almanaque
robó su tiempo el asesino?
¿Qué tren será capaz
de atropellar a la muerte?

Duele, el dolor, duele,
saca punta a la médula
y rebaña la cal del hueso.
Duele, el dolor, duele
a laberinto de círculos
y profunda tiniebla.

Fernando Luis Pérez Poza