Dicen que se observa un fuerte incremento de las conductas narcisistas en el mundo actual. En el artículo que adjunto se dice:
"Los rasgos narcisistas no siempre son fáciles de reconocer y, con moderación, no tienen por qué ser un problema. Son comportamientos egoístas, poco empáticos, a veces un tanto exhibicionistas, de personas que quieren ser el centro de atención, ser reconocidas socialmente, que suelen resistirse a admitir sus fallos o mentiras y que se creen extraordinarias (aunque su autoestima, en algunos casos, sea en realidad baja)"
La incapacidad para recibir críticas en las redes sociales porque atentan a la propia fama y la imagen que se desea proyectar, los continuos selfies para mostrar esa imagen jovial que pretendemos que los demás tengan, los platos que comemos, los sitios donde vamos, los mensajes positivos que se multiplican... Todo está relacionado con lo mismo: el culto a la apariencia, la fijación en el yo, el cuidado en dar una imagen positiva, alegre y segura de nosotros mismos (prohibido hablar de dolor o tristeza o inseguridad o desamor).
Hace muchos siglos unos hombres desocupados en Grecia se preguntaron qué había debajo de las apariencias, qué era lo que se conservaba fuera de ellas y del paso del tiempo, qué era el ser humano, qué eran las cosas en realidad, cómo somos por debajo de lo que aparentamos ser. De vez en cuando hay que recordar ese esfuerzo para volver a reconstruir la búsqueda del ser de cosas y personas contra un mundo que rinde culto a las apariencias.
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