martes, 2 de diciembre de 2014

 De una novela que ando leyendo:

"Somos personas atemorizadas, indefensas. Nos asusta sentirnos desprotegidos, amenazados. Tenemos miedo a la violencia, la muerte, la falta de sentido en nuestra vida. Por eso acudimos a Dios, a explicaciones que nos dejan insatisfechos, a Estados que nos protejan, grupos humanos a los que decimos pertenecer y en los que nos sumergimos diciendo que ganamos identidad, cuando la estamos perdiendo. Pequeños seres asustados, destinados a morir y pasar, que no desean asumir el carácter efímero de la vida, la transitoriedad de todas las pasiones, las ambiciones y los sueños".

Es un libro antiguo, raro de encontrar. "Novela de mi vida", de Carolina Mayoral.

lunes, 1 de diciembre de 2014

El pino, de Dionisio Ridruejo


Pino esbelto y tranquilo,
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre...
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.                                                                                                                                                                                                                                                                                    

jueves, 27 de noviembre de 2014

A menudo las apariencias engañan. Con más frecuencia de lo que pensamos. A veces creemos que llevamos la carretilla bien cargada y resulta que todo es humo y por eso no pesaba y no nos dábamos cuenta. Otras nos cuesta arrastrarla, es como si estuviera anclada al suelo y no nos importa o nos hacemos fuertes para tirar de ella con mucho amor. Amor del bueno, del que sirve para todo, para todos.
A veces las preguntas sin respuesta, los enigmas, el desconcierto ante las cosas importantes de la vida se colocan cómodamente en nuestro volquete y se revuelven inquietas. Algunas cosas suceden cuando te levantas de la cama y miras a lo lejos y te dices: ¡un día más y ya son tantos! ¡Gracias!

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Hozan Yamamoto

Hozan Yamamoto fue un profundo renovador de la música tradicional japonesa en la segunda mitad del siglo XX. Armado de su flauta y alejándose del repertorio tradicional, la llevó a fundirse con el jazz. Aquí, en una pieza muy conocida.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El camello amarrado

Bajo la calurosa luz del sol, una caravana atravesaba las arenas del desierto. Poco antes del atardecer se detuvieron para preparar el campamento donde iban a pernoctar. Un joven al que habían contratado para que se ocupara de los camellos se le acercó al jefe del grupo diciéndole:
- Tengo un problema, son 18 camellos y solo tengo 17 cuerdas para amarrarlos.
- Eso no es ningún problema – le dijo el jefe –, los camellos no son muy inteligente. Amarra los primeros 17 y luego te acercas al último y simulas amarrarlo a él también. Como habrá visto que todos sus compañeros fueron amarrados y habrá sentido que te acercaste a hacerle lo mismo, se quedará quieto toda la noche pensando que él también está atado.
El joven fue a hacer lo que le dijo el jefe sin protestar pero sin creer nada de lo que había escuchado. Al terminar se percató de que el último camello se quedó tranquilo junto a sus compañeros.
Al amanecer el joven vio con alivio que el camello permanecía allí donde lo había dejado. Entonces liberó a los otros 17 camellos ya que pronto debían partir. Cuando la caravana se puso en camino, el joven corrió hacia su jefe diciendo:
- Espere, espere, hay un camello que no nos sigue.
- ¿Es el mismo camello al que simulaste amarrar anoche? – contestó el jefe con una media sonrisa en los labios.
- Si ¿Cómo lo sabe?
- Seguro que esta mañana se te olvidó soltarlo
- Pero no tiene amarras
- Lo sé – contestó pacientemente el jefe –, pero el camello todavía piensa que está amarrado. Corre, simula soltarlo y verás que se pondrá en camino.
Lo mismo nos pasa a nosotros muchas veces. Nuestros prejuicios y paradigmas mentales nos colocan una atadura inexistente que no nos permite avanzar en nuestra vida, que nos amarra a creencias sin sentido y nos impide emprender la construcción de nuestros sueños y metas.



martes, 11 de noviembre de 2014

La gente tenía su gracia a la hora de hacer campaña allá por 1970 (humor negro incluido).


lunes, 10 de noviembre de 2014

Maestro del equilibrio

Resulta difícil de entender a la vez que sorprendente, ... pero Rocky Byun cuenta con la impresionante habilidad de equilibrar cualquier cosa en cualquier otro objeto ... y aunque lo puedas pensar ... no, ... no hay truco ...