De una novela que ando leyendo:
"Somos personas atemorizadas, indefensas. Nos asusta sentirnos desprotegidos, amenazados. Tenemos miedo a la violencia, la muerte, la falta de sentido en nuestra vida. Por eso acudimos a Dios, a explicaciones que nos dejan insatisfechos, a Estados que nos protejan, grupos humanos a los que decimos pertenecer y en los que nos sumergimos diciendo que ganamos identidad, cuando la estamos perdiendo. Pequeños seres asustados, destinados a morir y pasar, que no desean asumir el carácter efímero de la vida, la transitoriedad de todas las pasiones, las ambiciones y los sueños".
Es un libro antiguo, raro de encontrar. "Novela de mi vida", de Carolina Mayoral.
Si fuese posible curar las penas con el llanto y resucitar a los muertos con las lágrimas, el oro sería menos valioso que la tristeza. Sófocles, Escirios. Frag 510
martes, 2 de diciembre de 2014
lunes, 1 de diciembre de 2014
El pino, de Dionisio Ridruejo
Pino
esbelto y tranquilo,
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre...
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre...
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo
me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu
majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis
ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino
esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
jueves, 27 de noviembre de 2014
A menudo las
apariencias engañan. Con más frecuencia de lo que pensamos. A veces creemos que
llevamos la carretilla bien cargada y resulta que todo es humo y por eso no
pesaba y no nos dábamos cuenta. Otras nos cuesta arrastrarla, es como si
estuviera anclada al suelo y no nos importa o nos hacemos fuertes para tirar de
ella con mucho amor. Amor del bueno, del que sirve para todo, para todos.
A veces las preguntas sin respuesta, los enigmas, el desconcierto ante las cosas importantes de la vida se colocan cómodamente en nuestro volquete y se revuelven inquietas. Algunas cosas suceden cuando te levantas de la cama y miras a lo lejos y te dices: ¡un día más y ya son tantos! ¡Gracias!
A veces las preguntas sin respuesta, los enigmas, el desconcierto ante las cosas importantes de la vida se colocan cómodamente en nuestro volquete y se revuelven inquietas. Algunas cosas suceden cuando te levantas de la cama y miras a lo lejos y te dices: ¡un día más y ya son tantos! ¡Gracias!
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Hozan Yamamoto
Hozan Yamamoto fue un profundo
renovador de la música tradicional japonesa en la segunda mitad del siglo XX.
Armado de su flauta y alejándose del repertorio tradicional, la llevó a
fundirse con el jazz. Aquí, en una pieza muy conocida.
domingo, 16 de noviembre de 2014
El camello amarrado
Bajo la calurosa luz del sol, una
caravana atravesaba las arenas del desierto. Poco antes del atardecer se
detuvieron para preparar el campamento donde iban a pernoctar. Un joven al que
habían contratado para que se ocupara de los camellos se le acercó al jefe del
grupo diciéndole:
- Tengo un problema, son 18 camellos y
solo tengo 17 cuerdas para amarrarlos.
- Eso no es ningún problema – le dijo el
jefe –, los camellos no son muy inteligente. Amarra los primeros 17 y luego te
acercas al último y simulas amarrarlo a él también. Como habrá visto que todos
sus compañeros fueron amarrados y habrá sentido que te acercaste a hacerle lo
mismo, se quedará quieto toda la noche pensando que él también está atado.
El joven fue a hacer lo que le dijo el
jefe sin protestar pero sin creer nada de lo que había escuchado. Al terminar
se percató de que el último camello se quedó tranquilo junto a sus compañeros.
Al amanecer el joven vio con alivio que
el camello permanecía allí donde lo había dejado. Entonces liberó a los otros
17 camellos ya que pronto debían partir. Cuando la caravana se puso en camino,
el joven corrió hacia su jefe diciendo:
- Espere, espere, hay un camello que no
nos sigue.
- ¿Es el mismo camello al que simulaste
amarrar anoche? – contestó el jefe con una media sonrisa en los labios.
- Si ¿Cómo lo sabe?
- Seguro que esta mañana se te olvidó
soltarlo
- Pero no tiene amarras
- Lo sé – contestó pacientemente el jefe
–, pero el camello todavía piensa que está amarrado. Corre, simula soltarlo y
verás que se pondrá en camino.
Lo mismo nos pasa a nosotros muchas
veces. Nuestros prejuicios y paradigmas mentales nos colocan una atadura
inexistente que no nos permite avanzar en nuestra vida, que nos amarra a
creencias sin sentido y nos impide emprender la construcción de nuestros sueños
y metas.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Maestro del equilibrio
Resulta difícil de entender a la vez que sorprendente, ... pero Rocky Byun cuenta con la impresionante habilidad de equilibrar cualquier cosa en cualquier otro objeto ... y aunque lo puedas pensar ... no, ... no hay truco ...
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