Si fuese posible curar las penas con el llanto y resucitar a los muertos con las lágrimas, el oro sería menos valioso que la tristeza. Sófocles, Escirios. Frag 510
sábado, 28 de abril de 2012
Azafatas
Yolanda Ríos- cuyo nombre no me decía nada si no hubiera visto su foto de azafata en el Un, dos, tres- me ha hecho retroceder a aquellos tiempos en que había una cadena y un programa que veía todo el mundo y pensar en cómo hemos cambiado!
Descollaron principalmente Victoria Abril y Silvia Marzó, en el cine la primera y en el teatro la segunda, pero parece que para esta chica como para alguna otra funcionó también como excelente plataforma para iniciar una carrera profesional; en el caso de Yolanda con una trayectoria tan estimable y completa, incluyendo una etapa de productora en los Veranos de la Villa que seguro habré visto alguno y en musicales como Grease , reciente en cartelera, y Spamalot, que sobre todo este último recuerdo muy bien montado.
Viendo estos video recuerdo a Blanca, a Ana, y sobre todo a la californiana Kim de la época de Mayra, que era la que mejor bailaba.
domingo, 15 de abril de 2012
Gibbs
Oigo que este cantante con cáncer terminal de hígado está en coma en un hospital en Londres. Recuerdo este tema que tanta compañía me hizo en momentos difíciles.
jueves, 12 de abril de 2012
Principio de Hanlop
Resulta que estamos regidos por el Principio de Hanlop que dice: "No atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez".
lunes, 9 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
Once añitos
No sé lo que haríais vosotros con 11 añitos, tiernos infantes e infantinas, pero Mozart ya componía la pieza que podéis escuchar más abajo. Ha sido recientemente descubierta después de varios siglos. Uno es que se queda sin aliento ante tal precocidad.
jueves, 29 de marzo de 2012
Una poesía para un día de Huelga General
EL NIÑO YUNTERO
Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.
Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.
Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.
Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.
¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
Miguel Hernández
Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.
Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.
Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.
Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.
¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
Miguel Hernández
domingo, 25 de marzo de 2012
Eldorado Overture
Impresionante documento sonoro y visual de Eldorado Overture. Que tiempos aquellos...
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