sábado, 12 de junio de 2021

 "Tu Dios es judío,

Tu música es negra,
Tu auto es japonés,
Tu pizza es italiana,
Tu gas es argelino,
Tu café es brasileño,
Tu democracia es griega,
Tus números son árabes, tus letras son latinas
Soy tu vecino Y todavía me llamas extranjero?"
- Eduardo Galeano en
"El cazador de historias"




 “Las personas que crecimos viendo morir el amor en nuestros hogares somos muy extrañas, por un lado no creemos en el amor, y por otro, cuando amamos, amamos para siempre porque sabemos el daño que causa amar de mentiras”.

Juan Arévalo




miércoles, 14 de abril de 2021

 Buenos días, hoy he leído esta reflexión tan cierta en la BBC News:

“Si uno está criando niños, es importante exponerlos a diferentes experiencias: si les gusta la ciencia, puedes incentivarlos a leer novelas; si les interesa la política, quizás pueden aprender a pintar. Los padres que fuerzan a sus hijos a centrarse en una actividad para ser el mejor nadador olímpico o el próximo nobel de Física se están equivocando. No vamos a saber cuál es su pasión a menos que vivan distintas experiencias. Creo que lo más importante es tener pasión por cosas y esforzarse para hacerlas posibles, cultivarlas y mejorarlas” (Craig Wright).
Good morning, today I read this true reflection on BBC News:
“If you are raising children, it is important to expose them to different experiences: if they like science, you can encourage them to read novels; if they are interested in politics, perhaps they can learn to paint. Parents who force their children to focus on one activity to be the best Olympic swimmer or the next Nobel Prize in Physics are getting it wrong. We will not know what your passion is unless you have different experiences. think the most important thing is to have a passion for things and to strive to make them possible, cultivate and improve them” (Craig Wright).



sábado, 13 de marzo de 2021

 Está claro, en el mundo rural, que las grandes multinacionales se preparan para acaparar la producción de alimentos (el último bastión de la cadena), una vez que se van haciendo con la distribución y venta de los mismos. Como algunas veces hemos comentado (y en la práctica, es un hecho) los pequeños agricultores se van convirtiendo en asalariados de facto de estas grandes cadenas de alimentación.
Pero con esto de la pandemia lo mismo está sucediendo en un campo que debería ser libre por definición, como es el arte y la cultura. Leo: "El número de espectadores en el cine ha caído de los 105,5 millones de 2019 a 28,2 millones en 2020. El teatro también ha experimentado un gran retroceso, con un desplome del 62%. De forma paralela, las plataformas de televisión en streaming han multiplicado el número de abonados. En 2019 el 35,3% de personas entrevistadas aseguraron que habían consumido películas o series en Netflix. En 2020, ese porcentaje ha pasado a un 44,9%".
Así, los teatros y cines van quedando vacíos en beneficio del consumo cultural en casa, a través de unas pocas plataformas (Netflix, HBO, Filmin, etc.). En ellas no cabe el cine independiente, el cine asiático o de Oriente Medio, el africano, tan interesantes y frescos para conocer otras culturas. Hay una clara uniformización tanto del contexto cultural como de la forma narrativa, por ejemplo en el formato series. De la misma forma que el predominio del best seller en el libro es abrumador por ser un objeto de consumo más, las series "enganchan", los documentales deben "atrapar la atención" antes que informar, etc.
Así, como en la distribución Amazon lo está absorbiendo todo, un terreno más está siendo monopolizado otorgando facilidad de uso y consumo. Los ciudadanos entramos en la maquinaria gigantesca del consumo de productos y el aumento de beneficios para unas pocas empresas multinacionales, expertas además en eludir cargas fiscales.
Los terrenos de libertad, creatividad, en arte y cultura, se ven cercados por estos intereses de consumo. O escribes un libro que sea un éxito en las distintas plataformas digitales como Amazon, o no eres nadie. O produces una película o una serie trasladable a Netflix y cía o nadie te financiará nada.
Herbert Marcuse escribía hace muchos años sobre el "hombre unidimensional". Quizá haya que recuperar lo que decía:
"Marcuse sostiene que la «sociedad industrial avanzada» creó falsas necesidades, las cuales integraron a los individuos en el sistema existente de producción y consumo a través de los medios de comunicación, la publicidad, la gestión industrial y los modos de pensamiento contemporáneos.
Esto da como resultado un universo «unidimensional» de pensamiento y comportamiento, con sujetos con «encefalograma plano», en el que la aptitud y la capacidad para el pensamiento crítico y el comportamiento de oposición se desvanecen"



 World Press Photo 2021

Estas son algunas de las imágenes nominadas a ser la mejor foto de 2021 según la Fundación World Press Photo en un año marcado por la pandemia de covid-19 y las protestas por la justicia social en el mundo. Los ganadores se conocerán el 15 de abril.







miércoles, 6 de enero de 2021

 El otro día leí la declaración de un hombre mayor, no recuerdo quién. Decía: "Un viejo no puede llegar a la hora de la muerte y preguntarse ¿y ahora qué hago?". Es cierto pero a mí me parece peor llegar a esa hora final, adentrarte en tu memoria, en tu presente y no encontrar una gota de amor que puedas decir que es tuyo. De nada sirve la riqueza, el poder, la fama, sino para vivir con comodidad y soñar que lo tienes todo. Pero sin una gota de amor, no eres nada finalmente. En eso he pensado al leer este emocionante poema de un hombre, Pedro Salinas, que cantó al amor y al sueño al menos a la misma altura que Machado.

Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
para ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No la encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

sábado, 26 de diciembre de 2020

 En el Museo Ruso de Málaga encontramos una exposición sobre los Romanov, la dinastía de zares que gobernó Rusia durante tres siglos. Junto a los retratos de zares y zarinas posando hieráticas para la posteridad, me sorprendió un retrato muy diferente, el de la llamada princesa Tarakanova.

Según testimonios de la época era una “hermosa joven de cabello rubio, mirada azul oscura, rasgos circasianos". Realmente, a la vista de su retrato, debió ser de gran belleza, aunque el cuadro databa de mucho después y podía estar idealizado.
Tras la muerte de Isabel I Petrovna en 1762, hija que fue del gran Pedro I el Grande (véase retrato), el poder en Rusia había quedado vacante puesto que la zarina murió soltera y sin hijos. En su testamento dejó el trono a su sobrino Pedro III que casaría con la que habría de ser famosa zarina Catalina II.
Pues bien, diez años después del deceso, apareció en París, proveniente de Persia, una misteriosa mujer de nobles maneras que afirmó llamarse princesa Tarakanova y ser hija de la zarina Isabel I Petrovna y de su favorito, un cosaco ruso, el conde Razumovsky, tras una boda en secreto.
Por entonces Catalina II gobernaba con mano de hierro el imperio ruso y con bastante oposición. Todos los que estaban en su contra adoptaron a la joven y elegante princesa aceptando su origen y defendiendo su causa. Catalina II era una mujer terrible y no iba a permitir que su rival adquiriera mayor fama ni partidarios.
El conde Aleksei Orlov, enviado secreto, se presentó en París y, con decidido atrevimiento, enamoró a la princesa. Se citaron en Livorno (Toscana italiana) invitándola entonces a subir a su barco. Ésta lo hizo sin darse cuenta que el barco era ruso y su cubierta, técnicamente, era suelo ruso. Inmediatamente fue detenida y llevada a Moscú, encerrándola en las mazmorras de la fortaleza de San Pedro y San Pablo.
Sometida a torturas e interrogatorios, además de unas ásperas condiciones de cautiverio, terminaría por sucumbir a la tuberculosis dejando en el aire para siempre la incertidumbre sobre su verdadero origen y sus derechos dinásticos.