Número 1 en el hit parade del siglo XIV, una danza a la muerte con un buen ritmo.
Bueno, no sé si es a la muerte o a la vida, al arrepentimiento o la lujuria, pero suena muy bien.
Si fuese posible curar las penas con el llanto y resucitar a los muertos con las lágrimas, el oro sería menos valioso que la tristeza. Sófocles, Escirios. Frag 510
lunes, 29 de septiembre de 2014
domingo, 28 de septiembre de 2014
1. El alba
El paisaje marino
en pesados colores se dibuja.
Duermen las cosas. Al salir, el alba
parece sobre el mar una burbuja.
Y la vida es apenas
un milagroso reposar de barcas
en la blanda quietud de las arenas.
2. La tarde
Ruedan las olas frágiles
de los atardeceres
como limpias canciones de mujeres.
3. Nocturno
El silencio por nadie se quebranta,
y nadie lo deplora.
Sólo se canta
a la puesta del sol, desde la aurora.
Mas la luna, con ser
de luz a nuestro simple parecer,
nos parece sonora
cuando derraman sus manos ligeras
las ágiles sombras de las palmeras.
4. Elegía
A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.
5. Cantarcillo
Salen las barcas al amanecer.
No se dejan amar
pues suelen no volver
o sólo regresan a descansar.
6. El faro
Rubio pastor de barcas pescadoras.
7. Oración
La barca morena de un pescador
cansada de bogar
sobre la playa se puso a rezar:
Hazme, Señor,
un puerto en las orillas de este mar!
(De "Canciones para cantar en las barcas", 1925).
El paisaje marino
en pesados colores se dibuja.
Duermen las cosas. Al salir, el alba
parece sobre el mar una burbuja.
Y la vida es apenas
un milagroso reposar de barcas
en la blanda quietud de las arenas.
2. La tarde
Ruedan las olas frágiles
de los atardeceres
como limpias canciones de mujeres.
3. Nocturno
El silencio por nadie se quebranta,
y nadie lo deplora.
Sólo se canta
a la puesta del sol, desde la aurora.
Mas la luna, con ser
de luz a nuestro simple parecer,
nos parece sonora
cuando derraman sus manos ligeras
las ágiles sombras de las palmeras.
4. Elegía
A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.
5. Cantarcillo
Salen las barcas al amanecer.
No se dejan amar
pues suelen no volver
o sólo regresan a descansar.
6. El faro
Rubio pastor de barcas pescadoras.
7. Oración
La barca morena de un pescador
cansada de bogar
sobre la playa se puso a rezar:
Hazme, Señor,
un puerto en las orillas de este mar!
(De "Canciones para cantar en las barcas", 1925).
José Gorostiza
sábado, 13 de septiembre de 2014
Una
poesía con mis deseos de que tengáis felices sueños.
Un
hombre soñaba con otro,
y éste soñaba con aquel,
fue entonces cuando supe...
que estaba soñando a los dos.
y éste soñaba con aquel,
fue entonces cuando supe...
que estaba soñando a los dos.
Al
despertar pensé
que vivo un mundo frágil,
que no basta una vida
para alcanzar todos los sueños.
que vivo un mundo frágil,
que no basta una vida
para alcanzar todos los sueños.
Un
día moriré, dije apenado,
y quizá entonces llegue a soñar
que, lleno de vida, no he fracasado.
y quizá entonces llegue a soñar
que, lleno de vida, no he fracasado.
Me
levanté inquieto, atemorizado,
porque tal vez estoy muerto y sólo
soy una sombra que se está soñando.
porque tal vez estoy muerto y sólo
soy una sombra que se está soñando.
martes, 9 de septiembre de 2014
Combarro
Combarro
es uno de los pueblos más bonitos de Pontevedra. En verano es difícil
disfrutarlo, por la afluencia masiva de turistas y por el hecho de que aquello
se convierte en un mercadillo de tiendas donde los empleados vocean en la
puerta sus mercancías, con zonas en las que casi ni se puede caminar. Y aunque
es cierto que a determinadas horas, sobre todo si se huye de algunas calles, el
lugar recupera parte de su encanto, yo lo prefiero en invierno. Entonces, con
muchos negocios cerrados y con la única presencia de la gente de allí junto con
algún visitante atípico, aquello vuelve a ser la maravilla de siempre. Con
bruma, frío y lluvia, pero auténtico. Eso, en verano, se pierde. Esta foto es
del mes de julio, un rincón tranquilo a pesar de todo.
martes, 19 de agosto de 2014
Un hombre de 77 años, cuatro ates
de morir, paseaba por el jardín de su casa. Al hacerse de noche regresó al
interior de la casa. Entonces tomó un papel roto y escribió esto:
"He tenido todo el día una sensación estúpida y triste. Hacia la... noche ese estado de ánimo se transformó en un deseo de caricias, de ternura. Como en mi infancia, hubiera deseado abrazarme a un ser querido y comprensivo, llorar de dulzura y ser consolado... Volver a ser pequeño y acercarme a mi madre, tal como la imagino. Sí, sí, a mi mamá, a la que nunca pude llamar así porque no hablaba aún cuando ella murió"
Luego, con una ternura que evita la cursilería, sabiendo que aquel escrito no estaba dirigido a nadie, dice:
"Ella es mi más alta representación del amor puro, no del frío amor divino, sino del cálido amor terrestre, maternal... ¡Mamá, álzame, mímame! Todo esto es una locura, pero es verdad".
Desde 1910 la tumba de este hombre continúa en el mismo lugar y son muchos los que aún la visitan, un siglo después. Por su deseo expreso, ni un solo símbolo religioso lo adorna.
En la foto, con la edad que tenía cuando escribió aquello.
"He tenido todo el día una sensación estúpida y triste. Hacia la... noche ese estado de ánimo se transformó en un deseo de caricias, de ternura. Como en mi infancia, hubiera deseado abrazarme a un ser querido y comprensivo, llorar de dulzura y ser consolado... Volver a ser pequeño y acercarme a mi madre, tal como la imagino. Sí, sí, a mi mamá, a la que nunca pude llamar así porque no hablaba aún cuando ella murió"
Luego, con una ternura que evita la cursilería, sabiendo que aquel escrito no estaba dirigido a nadie, dice:
"Ella es mi más alta representación del amor puro, no del frío amor divino, sino del cálido amor terrestre, maternal... ¡Mamá, álzame, mímame! Todo esto es una locura, pero es verdad".
Desde 1910 la tumba de este hombre continúa en el mismo lugar y son muchos los que aún la visitan, un siglo después. Por su deseo expreso, ni un solo símbolo religioso lo adorna.
En la foto, con la edad que tenía cuando escribió aquello.
domingo, 17 de agosto de 2014
Castillo templario de Miravet
Miravet
o, mejor dicho, la parte más pintoresca de Miravet ofrece una estampa
excepcional. El río Ebro, en primer termino, que se curva suavemente. Las casas
que, discretamente y de forma harmoniosa, se enfilan montaña arriba rodeando la
vieja iglesia de la Natividad- barroca y de líneas sencillas- y, en la cima, un
castillo impresionante y todavía sólido, protector y distante…
Este
castillo que ofrece una panorámica esplendida, fue uno de los reductos más importante
árabes y, posiblemente, lugar de asentamiento de una antigua fortaleza de la
época romana. Conquistada el 24 de agosto de 1153 por el conde Ramón Berenguer
IV, fue cedido a los caballeros del Temple y, posteriormente, a
principios del siglo XIV, con motivo de la disolución, forzada, de esta orden,
pasa a poder de los Hospitalarios.
Es,
no hay duda, un castillo lleno de historia. Tanto es así que, dejando de lado
las vicisitudes sufridas en el curso de la guerra civil del 1936- 39, sufrió
directamente, la guerra contra Joan II, la guerra del Segadors, y la de
Sucesión, hasta la de los carlistas, en sus diferentes etapas.
La
disolución de la orden del Temple (a causa de los pocos escrúpulos del rey de
Francia, Felipe IV, el Viejo, y de la debilidad del Papa Clemente V) obliga a
Jaume II, el Justo, a actuar, parece que poco convencido, contra esta orden.
Los caballeros que residían en el castillo de Miravet resistieron un asedio de
diez meses, pero finalmente se rinden sin que, al menos físicamente, le fuesen
inflingidos, a diferencia de lo sucedido en Francia, ningún daño.
La
leyenda dice que en la denominada plaza de “la sangre”, del castillo de
Miravet, fueron asesinados, el 28 de diciembre de 1308, todos los caballeros
del Temple que se rindieron, y que cada año, en esta fecha, los fantasmas de
estos caballeros, a las doce en punto de la medianoche, hacen acto de
presencia… Otra, si no leyenda, si anécdota curiosa, tiene relación, en este
caso, con la guerra civil española y hace referencia a la fotografía, tan
popularizada, que muestra las tropas republicanas, muy bien equipadas, cruzando
por el vado el Ebro, por Miravet, la madrugada del 25 de julio. Se ha dicho que
en aquel punto no existía vado alguno, aunque no puede descartarse la
posibilidad que las tropas fuesen desembarcadas en un punto donde el agua fuese
poco profunda antes de llegar a la orilla contraria, también se dice que esta
fotografía pertenece a una película rodada, con objetivos propagandísticos , al
dia siguiente de haberse realizado el paso del rio Ebro, o sea el 26 de julio,
cuando ya los combates tenían lugar a Vilalba de los Arcos y a Gandesa.
Pero
el verdadero misterio que encierra el castillo templario de Miravet, es que a
día de hoy, todavía los arqueólogos no han encontrado donde enterraron a los
caballeros templarios que murieron allí. Así que en algún lugar del castillo, o
de los alrededores, los caballeros descansan a la espera de que alguien los
encuentre.
domingo, 10 de agosto de 2014
Pasajeros solidarios
Solidaridad, ante todo. La escena es inusual. No porque no sucedan ese tipo de hechos, sino por la reacción solidaria de los viajeros. Quizá porque se metieron en la piel del accidentado y decidieron actuar. Lo cierto es que salvaron a su compañero de viaje de sufrir un percance desgraciado. El incidente ocurrió en la estación de Stirling, en el metro de Perth (oeste de Australia). Decenas de pasajeros unieron sus fuerzas para liberar a un hombre que se había quedado atrapado en el hueco entre el andén y el coche en el que viajaba.
Aunque aún no se han esclarecido las circunstancias en que se produjo el incidente, un pasajero que intentaba subir al tren, resbaló con tan mala fortuna que su una de sus piernas quedó atrapada entre el coche y el andén. Tras sufrir el accidente, otro pasajero que se percató de lo ocurrido alertó al personal de seguridad de la estación. Varias personas se encontraban en el andén se acercaron a ver qué sucedía. Pero en lugar de quedarse mirando, decidieron actuar. Decenas de personas zarandearon los coches del tren hasta que lograron la inclinación suficiente para liberar la pierna del afligido y dolido viajero.
Aunque aún no se han esclarecido las circunstancias en que se produjo el incidente, un pasajero que intentaba subir al tren, resbaló con tan mala fortuna que su una de sus piernas quedó atrapada entre el coche y el andén. Tras sufrir el accidente, otro pasajero que se percató de lo ocurrido alertó al personal de seguridad de la estación. Varias personas se encontraban en el andén se acercaron a ver qué sucedía. Pero en lugar de quedarse mirando, decidieron actuar. Decenas de personas zarandearon los coches del tren hasta que lograron la inclinación suficiente para liberar la pierna del afligido y dolido viajero.
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